Contenido basado en evidencia sobre crianza, pantallas y desarrollo infantil.
Tu hija de 4 años acaba de ver un episodio de dibujos animados. Le preguntas: "¿De qué color era la casa del personaje?" Te responde sin dudar. Le preguntas: "¿Cómo te imaginas la casa si no la hubieras visto?" Se queda en silencio. No es que no sepa. Es que la pantalla hizo el trabajo que su cerebro necesitaba hacer por sí mismo.
14 min de lectura